Mujeres surrealistas

El movimiento surrealista, fundado oficialmente en 1924, fue una actividad literaria artística que se centró en París, aunque pronto se extendió a otros países como España, Bélgica, Suiza e Inglaterra.
André Breton es quien redacta el Primer Manifiesto Surrealista (1924) y, poco después, también el Segundo. Este movimiento pretendía ser diferente, tener un carácter renovador, sugerente y provocativo. Breton atacaba todo lo que partiera de la realidad por considerarlo mediocre, y proponía una lucha contra lo engañoso de la realidad, un escepticismo de lo real y una libertad de pensamiento.
El surrealismo ha sido el movimiento de vanguardia que más mujeres aglutinó en sus filas y el que desarrolló el cometido más complejo para las artistas. Proclamó la imagen de la mujer como ser espontáneo e intuitivo y apoyó su creatividad, todo ello dentro de un contexto social en el que las mujeres reivindicaban el derecho al trabajo y al voto. Breton retomó de Apollinaire la conjunción de lo erótico con la emoción poética y su recurso de las polaridades simbolistas para expresar la dualidad de la naturaleza femenina.
Muchas mujeres se acercaron al surrealismo atraídas por el hecho de que este movimiento fomentaba un arte en el que predominaba la realidad personal. En muchos casos tuvieron acceso al mismo debido a las relaciones personales con hombres del grupo, y no por un interés político o teórico. Las artistas quedaron siempre fuera del círculo de poetas y pintores que redactaron los manifiestos y formularon la teoría surrealista. André Breton era el portavoz y el que declaraba quién pertenecía o no al movimiento, y en sus declaraciones siempre los integrantes eran hombres.
Las mujeres surrealistas pronto se sintieron ajenas a la teoría que este movimiento tenía sobre la mujer: conformaba y completaba un ciclo masculino creador y realizaba violentos asaltos a la imagen femenina. Por tanto, las artistas se volcaron hacia su propia realidad y muchas de ellas realizaron su obra madura una vez que abandonaron el círculo surrealista. Pero hay que apuntar que ellas realizaron magníficas contribuciones al lenguaje del surrealismo. No lograron librarse de los conflictos que generaba el despegarse del rol femenino tradicional: trataron de reconciliar la difícil opción de mujer como ser independiente en un movimiento que las consideraba musas, niñas, brujas, y a la vez, estaba contra el matrimonio y la familia. Las artistas terminaron por proclamar su independencia del surrealismo. Esto lleva a cambiar la idea de “mujeres que estuvieron dentro del movimiento surrealista” por la de “mujeres que estuvieron alrededor del movimiento surrealista”.

En la conferencia se aborda la vida y obra de las siguientes artistas:
Frida Kahlo
Remedios Varo
Leonora Carrington
Maruja Mallo
Leonor Fini Meret Oppenheim
Toyen (María Cerminova)
Ángeles Santos
Dorotea Tanning

2 comentarios sobre “Mujeres surrealistas”

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